El Servicio Secreto de los Estados Unidos

Tras el atentado a Donald Trump el pasado fin de semana, el Servicio Secreto de los Estados Unidos vuelve a estar en el ojo del huracán por los supuestos fallos cometidos en la seguridad del expresidente durante el mitin. En este artículo repasaremos la historia de esta organización, además de los últimos escándalos que han azotado el Servicio Secreto.

El Servicio Secreto de los Estados Unidos (United States Secret Service, USSS) es una agencia federal con una misión doble, que incluye la protección de altos funcionarios del gobierno y la investigación de delitos financieros. Establecido en 1865 originalmente como una agencia dentro del Departamento del Tesoro, su propósito inicial era combatir la falsificación de moneda. Con el tiempo, su misión se ha expandido considerablemente.

El Servicio Secreto fue fundado el 5 de julio de 1865, al final de la Guerra Civil. En ese momento, se estimaba que un tercio del dinero en circulación era falso. Inicialmente, su enfoque era casi exclusivamente la protección de la moneda nacional, pero con el tiempo, la agencia se fue involucrando en otras áreas de seguridad financiera. En 1901, tras el asesinato del presidente William McKinley, el Congreso asignó al Servicio Secreto la tarea de proteger al presidente de los Estados Unidos. Esta tarea se convirtió en una de sus responsabilidades más importantes.

El Servicio Secreto proporciona protección al presidente y vicepresidente, sus familias, ex presidentes y candidatos presidenciales (como es el caso de Trump) y otros altos funcionarios. Esto incluye medidas de seguridad tanto en la Casa Blanca como en otros lugares donde estas figuras se encuentren. Además, la agencia es responsable de coordinar la seguridad de eventos importantes, como las inauguraciones presidenciales, cumbres internacionales y la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Aparte de la falsificación de moneda, el Servicio Secreto investiga fraudes financieros, incluyendo los de tarjetas de crédito y débito, lavado de dinero, y delitos cibernéticos que afectan la infraestructura financiera. En los últimos años, han incrementado su enfoque en la ciberseguridad, enfrentando amenazas que van desde el robo de identidad hasta ataques contra sistemas financieros.

Los agentes del Servicio Secreto reciben una formación que abarca técnicas avanzadas de protección, habilidades de combate, manejo de armas, y técnicas de investigación de delitos financieros. Además de la formación inicial, los agentes reciben formación continua para mantenerse actualizados con las últimas amenazas y tecnologías.

Sin embargo, el Servicio Secreto ha protagonizado varias polémicas, especialmente en los últimos quince años. Estas controversias han abarcado desde fallos en la protección de altos dignatarios hasta conductas inapropiadas de sus agentes.

Uno de los incidentes más sonados ocurrió en 2012 durante una visita del presidente Barack Obama a Colombia. En este caso, varios agentes del Servicio Secreto y de la Agencia Antidroga de EE.UU. (DEA) organizaron una noche de juerga que culminó en un escándalo cuando uno de los agentes se negó a pagar a una trabajadora sexual con la que había pasado la noche. Este agente, David Chaney, aparentemente pensaba que la mujer estaba interesada en él por su atractivo y conversación, y no por su dinero. El incidente se agravó cuando se descubrieron fotos en Facebook de Chaney mirando fijamente el trasero de la ex candidata a la vicepresidencia y gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Este no fue un caso aislado. Una investigación posterior reveló que 11 agentes que habían llegado como “avanzadilla” a la ciudad del Caribe colombiano, donde se celebraba una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de toda América, y se habían dedicado a contratar los servicios de prostitutas. En Colombia, a diferencia de Estados Unidos, esta actividad es legal, pero el comportamiento de los agentes fue visto como altamente inapropiado y comprometedor para la seguridad de la misión.

Las controversias del Servicio Secreto no se limitan a incidentes en el extranjero. En un caso relacionado con la familia Trump, se informó que Tiffany Trump, la hija menor del expresidente Donald Trump, había entablado una relación con uno de los agentes del Servicio Secreto.

Además de los escándalos sexuales, algunos agentes del Servicio Secreto han estado involucrados en conductas imprudentes relacionadas con el consumo de alcohol. Ha habido casos donde agentes, incluyendo miembros de unidades de élite, chocaron sus vehículos contra la verja de la Casa Blanca mientras estaban bajo la influencia del alcohol. Hasta 2014, las normas permitían que los agentes bebieran moderadamente mientras estaban de servicio, una política que fue revisada tras varios incidentes embarazosos.

En 2015, un agente del Servicio Secreto asignado a la vigilancia cerca del Departamento del Tesoro protagonizó otro incidente vergonzoso al correr despavorido ante la advertencia de un posible paquete-bomba, que resultó ser una falsa alarma. Este acto de cobardía fue ampliamente criticado y puso en duda la preparación y el valor de los agentes encargados de la seguridad nacional.

Estos incidentes han llevado a una serie de reformas internas en el Servicio Secreto, incluyendo cambios en las políticas de conducta y mayor énfasis en la formación y profesionalismo de sus agentes. Sin embargo, las polémicas han dejado una marca en la percepción pública de la agencia, subrayando la necesidad continua de mejorar la supervisión y mantener altos estándares de ética y conducta en todas sus operaciones.

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